Defensa de los derechos humanos en Argentina

Con las abuelas de Plaza de Mayo y sus característicos pañuelos blanco al frente de las multitudinarias marchas que se multiplicaron en decenas de localidades del país, el pueblo argentino se manifestó el 10 de mayo de manera contundente contra el avance judicial  que beneficia a genocidas condenados por los crímenes cometidos durante la última dictadura militar y que se llevó la vida de 30 mil personas. 

Sólo en la ciudad de Córdoba, Argentina, una localidad de 1,5 millones de habitantes, en las calles hubo entre 100 mil y 150 mil personas de todos los partidos políticos, organizaciones sociales, independientes, jóvenes, movimientos de mujeres, familias enteras, centrales sindicales, estudiantes, trabajadores en contra de un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación llamado “2x1”. 

Hasta el Ministerio de Educación de Córdoba autorizó a los alumnos de las escuelas públicas a salir antes de las escuelas para asistir a las manifestaciones. En Buenos Aires, los organizadores aseguraban que fueron 400 mil las personas en las calles. 

No deben existir antecedentes en Argentinas en donde prácticamente todo el abanico partidario acordara un repudio tan unánime. 

Tan imponente fue la reacción popular, que esa misma semana el Congreso de la Nación sancionó una ley para limitar la posibilidad de sentencias judiciales similares. Y los tribunales de menor jerarquía -que no están obligados a seguir los fallos de las CSJN- rechazaron pedidos de excarcelaciones fundamentados en la decisión del máximo tribunal argentino.

Así, tal como cronicó el diario El País , de España,  “Argentina demostró en las calles y en el Parlamento que en temas de memoria histórica sigue siendo un ejemplo mundial”.

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